lunes, 8 de agosto de 2011

Orgón de un Alfajor de Moka

Parece que el mundito se rompe a pedazos, tantos fragmentos volátiles veo vagando por el espacio de las comunicaciones y medios masivos que me pregunto cuando empezó todo esto y cómo es posible que las cosas se desintegren así, sin más, sin avisar.
Son las 15:15  de un calmado día de agosto del 2011. Un día extraño.
En mi país existe una crisis social y política donde nadie se pone de acuerdo con la educación. Algunos dicen que es un derecho, que es algo a lo que todos debemos acceder y que el estado debe garantizar su calidad. Para otros es un negocio, se presta un servicio y se debe ganar, "lucrar", por ello. A otros, simplemente no les importa, si es que pueden pagar bien. Otros simplemente no tienen educación. Otros solo destruyen, y otros -como yo- no sabe qué pensar ni qué hacer porque todos los puntos conocidos no le calzan.
Además hay hambruna extrema en Somalia, y por lo que sé, la ONU no se pone de acuerdo en interferir por problemas en asuntos políticos.Y además USA tiene crisis financiera. Are you fuckin' kidding me...?
Y los mineros demandan al estado?, y la mayor mina de cobre del mundo hace paro?, y los choferes del Transantiago se quieren ir a paro? Marcha nacional por la educacion el 9 de agosto? Monsanto en Chile? Anonymous se quiere echar a Facebook?Y cuantas cosas más que aun no sé!
Me surge una duda terrible o quizá una exclamación abrumante que en suma me produce una indignación por los de mi propia especie. ¿Cuando dejaremos de hacernos daño los unos a los otros?
Pensamos y queremos tener el control sobre todo, que nuestra opinión del bien común y lo correcto es lo que nosotros pensamos como bueno. Alegamos, levantamos la voz y llegamos hasta el final por defender, lo que pensamos es nuestro.
Hace un tiempo atrás, en el terreno baldío contiguo a mi casa había una compra-venta de autos. Como guardián tenían a un rottweiler llamado Drago. El pobre perro vivía en miseria afectiva y las señoras del barrio se encargaban de darle comida ya que el dueño poco o nada hacía por él. En fin, el perro era completamente territorial, y lo peor es que le ladraba y se ensañaba con el perro "dueño" del barrio que había tenido el respeto de todos los perros desde que tengo memoria. El Láser, un pastor alemán ya adulto, rey del lugar, pero el Drago no le tenía ningún respeto. Ambos se odiaban.
Un día sábado por la mañana el Drago de alguna forma salió de las rejas del lugar estando el Láser frente a él, el rottweiler atacó directamente el cuello del perro y ahí quedó el último, chillando, mientras los vecinos salian a ver que sucedía hasta que a golpes de leños el Drago soltó al Láser. Nunca se pudo recuperar el pastor alemán de esa lesión, después de ese día ya no era el perro fuerte y ágil -no así valiente- que antes había sido.
Por su parte el Drago siguió su vida de penuria aunque poseía una dulce y tierna cara de perrito. Finalmente los de la compra-venta se fueron, dejaron al perro y en ese espacio ahora hay un mega-letrero el cual cuando lo construyeron, los hombres dejaron salir al perro, probablemente lo atropellaron quedando herido y al día siguiente apareció muerto, en medio del terreno con una frazada encima. Así terminó la triste y tierna historia de este perro feroz.
Meses después el Láser seguía vivo, pero cada día empeoraba, por lo que sé, en las noches se quejaba de dolor. La familia dueña decidió matarlo, acabando su calbario.
Así terminó la vida terrícola de ambos perros, quizá uno con una vida feliz donde había gente que lo alimentase y le entregara calor. Y otro el cual nunca conoció el valor de un real amo, de un amor incondicional. Aún así ambos se creían dueños de su lugar en el mundo, reyes machos que sabían qué es lo que estaba "bien", pero en conclusión, ambos destruídos, acabados por las circunstancias de la vida y por su temperamento.
Si nosotros somos como ellos, donde solo buscamos reinar y finalmente tener la razón, como especie solo nos queda una marcada destrucción final. Pero es algo que se puede evitar.
Debemos aprender a amarnos, a entendernos, a perdonarnos, olvidar nuestros errores y volver a comenzar. Ya dejar de mancillarnos por lo que alguna vez hicimos mal. Estamos aquí para prestarnos ayuda mutua, somos más por lo que podemos entregar y hacer a los otros crecer, no por la diferencia que existe entre mí y el otro. Somos parte de un Todo, de un UNO indivisible donde todos debemos estar bien, y eso implica que nos conozcamos y nos entreguemos en plenitud para que así avanzemos.
Como me enseño un buenísimo amigo, hay formas y formas de amar. Podemos ser como los padres, rígidos o a veces malvados para hacer a los otros crecer. No todo es compasión y entrega ciega, debemos saber cómo y cuando entregar apoyo, cuando dejar solo, cuando dar una palabra de aliento... pero todo desde el lugar del Amor.-
Quizá nos destruyamos en el intento por ayudar a otro, quizá nos perdamos en los demás... podemos llegar a darnos totalmente y olvidarnos que alguna vez fuimos algo, un ser de carne que tenía sueños. ¿Pero que sueño puede ser más hermoso que entregarse a otro y ser los dos felices en el intento? ¿Qué mejor cosa puedo ofrecer de mi misma que yo misma?


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